Rectificar es de sabios
asegura el refrán. De acuerdo, pero no todos los sabios rectifican siempre y,
sobre todo, no todos los que rectifican son sabios. Este último es nuestro
caso.
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Ramos en su mejor versión. |
El europeo de Sergio Ramos
ha sido tan extraordinario ―de platino― que no podemos pasar por alto que aquí
le hemos considerado plata pero no oro. Independientemente que nuestra opinión
no fuese caprichosa ni despectiva, el nivel de Ramos ha sido tan
sorprendentemente alto que no cabe otra actitud que felicitarle, felicitarnos
―por tenerlo en nuestro equipo y en nuestra selección― y esperar que su
rendimiento no decaiga en el futuro.
Pero como nuestra
función fundamental es, huyendo del triunfalismo y del alago, mediante el más
desapasionado análisis, contribuir a formar una opinión crítica y objetiva
dentro del madridismo que redunde en beneficio del Real Madrid, debemos buscar
las posibles razones de la sorpresa.
A ese nivel solo se
llega si se es muy buen futbolista, y Sergio lo es. Hay, también, que estar en
un gran momento físico, y Ramos lo estuvo. Y, claro, los compañeros de defensa
tienen que ayudar, y ¡cómo ayudaron!, especialmente dos, Alonso y Busquets.
Y es que Xabi, lento
pero con clase y gran visión del juego de ataque tiene además una apreciable capacidad
para el corte. Sergio, el del Barcelona, aporta velocidad en defensa, una
notabilísima inteligencia táctica y gran poder por alto. Además, aprovechando
su vocación teatral, es mucho más duro y contundente de lo que parece ―y a
veces lo parece mucho― por lo que entrega a sus compañeros de atrás a los
atacantes que rebasan su línea bien, bien maduros.
Pues nada,
felicitaciones a los campeones y, porque se lo merece y porque el fútbol
español y el madridismo deben ser resarcidos por las injusticias cometidas con
Raúl, ¡Casillas, Balón de Oro!