No, la solución al
dilema no es Kaká. El brasileño, ni sombra de lo que fue en el Milán, ha estado
entre los mejores jugadores del mundo durante un lustro por lo menos. Tampoco
es Marcelo. Desastroso defensor, Marcelo tiene tanta técnica, velocidad y clase
como poca cabeza y la crítica, alternativamente, le ha atacado con dureza o le
ha alabado con desmesura.
Sí, es Sergio Ramos. El
sevillano no es un jugador rápido, no es un gran lateral defensivo ni un carrilero
que las ponga como Michel…Tampoco como central está entre los más grandes: no
es un dechado de colocación, en el juego defensivo por alto muestra demasiadas
lagunas, tiene tendencia a las entradas a destiempo y cuando pretende jugar el
balón desde atrás, especialmente en las situaciones de riesgo, es poco fiable.
Quizá este análisis no
sea compartido por una mayoría del madridismo. Lo siento, pero es una opinión
muy bien sustentada. Ahora que todos los partidos quedan grabados hay
innumerables pruebas que avalan nuestro punto de vista. Fijémonos, si queremos,
en la eliminatoria contra el Bayern. En Múnich y en Madrid su actuación estuvo
salpicada de fallos importantes y no nos referimos a la lamentable ―pero
anecdótica― ejecución del último penalti del Madrid en esa semifinal.
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El Tarzán de Camas sabe que antes te echarán las culpas a ti que a él. |
Pero, entonces ¿cómo
puede ser Sergio uno de los estandartes de nuestro equipo y titular
indiscutible con todos los entrenadores que han pasado por el banquillo blanco?
Algunas razones parecen claras: es un buen futbolista, es polivalente, tiene
físico para aguantar las exigencias de varias competiciones con el club y con
la selección anualmente y tiene una cualidad sobresaliente, que le hace uno de
los mejores del mundo en ese aspecto: el juego de cabeza en el área rival. Además,
suponemos, es alguien relevante en el vestuario. Y, naturalmente, tiene buena,
¡muy buena!, prensa.
Ramos, a nuestro
entender, parece oro pero no lo es, aunque resulta un jugador importante para
el actual Real Madrid. Pero aquellas «fantásticas» ofertas de decenas de
millones de euros procedentes de toda Europa con sospechoso nombre francés de por
medio y aroma a azahar y brisa del Guadalquivir…Aquellas, aquellas no volverán,
¡sobre todo después de un sustancial incremento del contrato! ¿De quién habrá
aprendido Higuaín a manejar los hilos de las complicadas negociaciones para
mejorar sus condiciones económicas?
No te puedes imaginar la de palos que me han caído por decir que Ramos no me gustaba (parece ser que no soy el único que piensa así), aunque en honor a la verdad este año ha mejorado muchísimo (lo cual no era nada difícil).
ResponderEliminarPD: Y lo dice uno que tiene la camiseta de España con el nombre de S.Ramos pero es que soy andaluz, del Madrid y mi segundo apellido es Ramos (por eso le llamo "primo"), no me podía comprar otra camiseta jeje.
Ramos tiene algo sumamente atractivo como jugador, eso es innegable.
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